Taller de dibujo
Llegué sin haber dibujado nada desde el colegio. En tres sesiones ya tenía un cuaderno con wombats y ualabíes reconocibles. Lo que más me sirvió fue la parte de proporciones del equidna: por fin entendí por qué mis púas parecían un erizo.
Marta L.
Docente de primaria, Rosario