Marta Quiroga
Ilustración naturalista
Dibuja fauna australiana desde hace catorce años, con lápiz 2B y acuarela sobre papel crema. Lleva el registro de proporciones de wombats y equidnas que usamos en cada ficha.
The Wombat Mob nació de salidas al matorral antes del amanecer y de cuadernos que se mojaron con rocío. En esta página contamos cómo trabajamos: qué fauna seguimos, cómo registramos hábitat y horarios, y qué criterios sostienen cada lámina, ficha de campo y taller que publicamos.
Detrás de cada lámina hay salidas reales al matorral, horas de espera y bocetos corregidos sobre la marcha. Estas son las personas que dibujan, anotan y revisan el material antes de que llegue a tus manos.
Ilustración naturalista
Dibuja fauna australiana desde hace catorce años, con lápiz 2B y acuarela sobre papel crema. Lleva el registro de proporciones de wombats y equidnas que usamos en cada ficha.
Observación de campo
Anota horarios, temperatura y comportamiento en cada salida al matorral de Victoria. Sus notas son la base de los cuadernos y de las fichas de avistamiento de aves.
Taller y material didáctico
Coordina el taller de dibujo para quienes nunca tomaron un lápiz en serio. Adapta los ejercicios para docentes y familias que buscan material para el aula.
Edición e impresión
Se ocupa de que cada lámina firmada conserve la textura de tinta del original. Revisa papel, tiraje y numeración antes de que salga del taller.
Club de dibujo
Mantiene el envío mensual de la lámina nueva y responde dudas de los socios sobre técnicas, materiales y próximas salidas de observación.
Biología y conservación
Un equipo de biólogos revisa los datos de hábitat y comportamiento antes de publicar cada cuaderno, para que las notas de campo no queden solo en lo visual.
The Wombat Mob nació de una costumbre simple: salir temprano, sentarse lejos y anotar. Este es el criterio que sostiene cada lámina, cada ficha y cada cuaderno que publicamos.
Empezó como un cuaderno de bocetos que se fue llenando en salidas al matorral de Victoria y a las afueras de Canberra. Con el tiempo, esas páginas se volvieron material para docentes, familias y aficionados que querían mirar la fauna australiana con más atención. Publicamos lo que dibujamos en el campo, sin retoques ni escenas inventadas.
Cada pieza parte de un avistamiento real. Anotamos hora, temperatura, suelo y comportamiento antes de dibujar. Después viene el lápiz, luego la aguada de ocre y tierra. Si una proporción no cierra, la corregimos en el taller con quien esté aprendiendo, porque dibujar fauna también es aprender a mirar.
Notas de hábitat, horarios y señales de calma pensadas para docentes que necesitan material concreto, no ilustraciones decorativas.
Distancias mínimas, horarios de salida y qué hacer si el animal se detiene. La fauna primero, el dibujo después.
Espacio para quien nunca dibujó fauna: bloqueo con lápiz 2B, aguadas suaves y correcciones sin miedo a borrar.
El efecto que esperamos es sencillo: que quien reciba una lámina o un cuaderno mire el matorral con más paciencia. Que reconozca un ualabí por su postura, un equidna por cómo camina, un ave por la hora en que aparece. Si eso pasa, el proyecto cumple.